"… Ahora es un inmenso y profundo mar. Sin olas, sin viento, sin vida, el agua que queda solo se une con ella misma. Curvas castañas bailando, ellas, cada una, hebra de recuerdos. Una montaña que se alza entre soplidos, exhalando despreocupada del ritmo que lleva. Una luna que, maldita, desnuda su piel, despojándose de las nubes y el parecer. Una puerta cerrada, con llave perdida, en medio de flores de un campo abierto. El descubrimiento de la vergüenza en una mirada, que trae la confesión y el beso que, aún muerto, quiebra cristales con alevosía…"